miércoles, 26 de julio de 2017

MERCADO Y SOCIEDAD

Pareciera innegable que las sociedades actuales viven inmersas en la criminalidad. Que el Estado es incapaz de frenar el crecimiento y desarrollo exponencial de los criminales y sus organizaciones, aún con los medios (informativos y de control); las herramientas (tecnológicas y de armamento, etc.) y el dinero con los que cuenta.

¿Es real este crecimiento delictivo, o es una percepción aparente que nos brindan medios y herramientas informativas que lo transmiten (casi) en el instante de su comisión?

Una reflexión más profunda pone de manifiesto no sólo que la comisión de delitos va a la alza, sino que además y pese a los “esfuerzos y programas” de combate/prevención, los criminales, han formado organizaciones estructuralmente sólidas; financiera y armamentísticamente fuertes y con arraigo y respaldo social, capaces de neutralizar o exterminar la fuerza del Estado. (PÉREZ GARCÍA, 1990)

Este crecimiento delictivo debe tener una explicación, así como también, debe existir una explicación de por qué el Estado se mira incapaz de hacer frente al fenómeno delictivo y su crecimiento.
1989

El Estado tal como lo conocemos hoy, fue una invención de Thomas Hobbes, este teórico inglés del siglo XVII, prescribió la necesidad de un poder fuerte y centralizado, que pusiera límites a “la maldad natural del hombre” este Estado, garantizaría “el desarrollo social” a través del monopolio de la fuerza; la policía, el ejército y la Justicia.  El Estado se configuró como una representación real e ideológica, monolítica, autónoma y que defendía los intereses de la Sociedad y no de sectores o personas.

Este Estado se presentó como la encarnación de la justicia y del Bienestar Social.

Para 1929, dentro de la crisis Económica de Estados Unidos, las críticas de Carlos Marx y Federico Engels, se hicieron realidad, este Estado imparcial, socialmente útil, representante de la Justicia, era falso, el Estado de Hobbes, era el Estado de la Burguesía, y este representaba y defendía sus intereses y no el de las mayorías.

En este contexto, se intentó arreglar al Estado, apretándole unas tuercas y cambiando algunos engranes, pero conservando la maquinaria intacta, se le puso entonces, apellido, El Estado Benefactor, un Estado caracterizado por la planificación económica, el desarrollo e impulso de la producción/consumo nacional, que jurídicamente se tradujo en la imposición de políticas de protección mediante la imposición de impuestos y aranceles a la importación de mercancías con el objetivo de mantener los intereses intactos de la Burguesía.

Para 1945, terminadas la a 1ª y 2ª Guerra mundial, se puso de manifiesto que la economía y sus intereses, condicionaban los procesos sociales, el tratado “Bretton Woods”  que repartía los botines de guerra, las zonas de comercialización y partición del mundo para los empresarios sugirió la necesidad de crear un organismo internacional al que los vencedores someterían sus diferendos en aras de evitar peleas, LA ONU[1].

Para 1970, esta partición del mundo, era obsoleta. Los avances tecnológicos y la supra especialización en los procesos productivos, trajo como consecuencia, el abaratamiento de los costos producción y un excedente que requería comercialización.

En 1989, un economista inglés (John Williamson) encarnó el nombre de “El consenso de Washington”. Diez reglas que garantizaban el consumo de mercancías a través de la eliminación de cualquier barrera (cultural, económica, social, política, psicológica, jurídica y administrativa) que impidiera la libre circulación y  consumo de las mercancías; proceso al que económicamente años después se le denominaría NEOLIBERALISMO, y que en su vertiente política, social, cultural y filosófica se le conocerá como GLOBALIZACIÓN.

Pero ¿Cómo puede una situación económica transformar o influir en el crecimiento del crimen?

Pongamos por ejemplo un contenedor de agua, cuya capacidad de almacenamiento es de un litro de agua, que tarda en llenarse 2 días, él que tarda en vaciarse, por consumo, 10 días; sin embargo, por cuestiones de intereses, decidimos que es un deber social aumentar su capacidad de almacenamiento, que nos permita que la llave del agua permanezca siempre abierta y que garantice un consumo constante y mayor (al necesario); dicha tarea, a primera vista se mira fácil de resolver, basta diseñar un contenedor 5 veces más grande, sin embargo el problema real lo representa la transformación del pensamiento de quienes consumen dicho líquido, pues escudriñándolo más de cerca advertimos que la necesidad de consumo se encuentra satisfecha durante los 10; por tanto se hace necesario no solamente ampliar la capacidad de almacenamiento, sino MODIFICAR LOS HÁBITOS, CREENCIAS, NECESIDADES, FORMAS Y REGLAS DE CONSUMO con el único fin de que, ni la llave del agua se cierre y que el consumo sea constante; es decir, se requiere un cambio en la forma de pensar, de concebir y de garantizar EL CONSUMO; se requiera una personalidad de consumo acelerado, un ser individual que socialice bajo la idea de producción/consumo del placer.

Ahora bien, la mentalidad de este individuo está condicionada a la renovación constante de este binomio producción/consumo de placer, pues sus filtros de experiencia están condicionados a la interpretación de la realidad por el estímulo de la compra/venta.

Sin embargo, sus parámetros de comportamiento no se restringen a la actividad económica,  pues para que este contenedor que agrandamos 5 veces más, permanezca constantemente vació, se hace necesario, cómo dijimos, la creación de un estímulo negativo, una permanente sensación de insatisfacción, es decir, la creación de un sentimiento de abandono, un sentimiento de vacío existencia que sólo puede superarse a través de la renovación constante del binomio producción/consumo de placer; a través del permanente apropiamiento (compra/adquisición) de lo NUEVO, es decir, un proceso de consumo acelerado.

Sin embargo, esta sensación de compra/adquisición (apropiamiento) de lo nuevo sólo puede hacerse a través de interiorizar la experiencia negativa de la insatisfacción, empero esta sensación no pude abstraerse sólo al proceso de compra/adquisición; pues la banal acción de consumir no propicia este falso vacío; de ahí que la percepción de insatisfacción debe interiorizarse y proyectarse en todos los ámbitos de la existencia, con el fin de que adquiera eficacia real y práctica;  paradójicamente, una vez que este proceso de vacuidad, de desolación, de sin sentido de la existencia[2]  permear todos los segmentos de la existencia, se crea una fantasía, la fantasía de la existencia.

Socialmente hablando este sin sentido de la existencia se proyecta en los planes de vida del individuo, en la incapacidad para establecer relaciones de permanencia y continuidad, pues, para decirlo en palabras simples, la estabilidad (permanencia y continuidad) hace imposible el consumo acelerado de lo nuevo; proceso que hemos explicado requiere una economía de libre mercado al nivel mundial (neoliberalismo y globalización).  Esto quiere decir que se educa, se condiciona y se construyen personalidades para el consumo, que el individuo extiende y replica a todos sus ámbitos de vida; cuyos efectos se manifiestan en la realidad a través de la incapacidad para establecer relaciones permanentes de amor, de familia, de trabajo, de creencias psicológicas, políticas, ideológicas y jurídicas, pues LO NUEVO, es la única forma de satisfacción que puede conciliar el vació existencial que le ha sido creado.
 Cuando nos abandonamos a la fantasía . . .  sentimos un inmenso placer, pero . .  .la formación de fantasía sólo enmascara, llena, un cierto vacío, falta, lugar vacío en el Otro. (Zizek, 2003, p.107)

Ahora bien, como hemos advertido, este proceso de producción/consumo de placer crea formas complejas de pensamiento que condicionan al individuo de mercado a elaborar paradigmas cognitivos fútiles y de muy corto plazo, pues, proyecciones o proyectos a largo plazo no logran extinguir este proceso ilusorio de vacío existencial, salvo que, en dichos proyectos el individuo logre proyectar una experiencia de mayor producción/consumo de placer en su realización, de ahí que se opte por condiciones de vida que aceleren la capacidad de adquisición monetaria, pues finalmente este proceso de producción/consumo de placer esta permanentemente condicionado a la capacidad de compra/adquisición del mismo, pues no debe olvidarse que el objetivo central del neoliberalismo y de la globalización es la maximización en la obtención de ganancias y plusvalía.

Criminalidad y consumo

En ese contexto, la criminalidad adquiere un nuevo cariz.

Como hemos advertido, en la sociedad de consumo acelerado la existencia tiene un vació permanente que sólo logra conciliarse a través del proceso de producción/consumo de placer. Pero para poder superar este vacío existencial no puede materializar a través de formas gratuitas de adquisición, pues las mismas no fomentan la experiencia del placer en sus dos vertientes; por tanto sólo a través de la compra/adquisición puede superarse el vacío existencial.

Este proceso de compra/adquisición, debe ser acelerado y creciente, pues a mayor capacidad de compra/adquisición más rápidamente puede superarse este supuesto vacío existencial, pues visto más de cerca, está vacío de la existencia es lo único que es constante y permanente, pues sólo así puede explicarse el acelerado y vertiginoso proceso de creación e innovación en todos los segmentos de la vida, pues la felicidad es efímera, aparente y fugaz; por eso, este sujeto sólo puede vivir en el instante, en el alivio que provee el presente permanente, pues sólo en este puede materializarse lo nuevo.

Es precisamente aquí donde la concepción tradicional del trabajo resulta inadecuada para esta sociedad, pues la capacidad de compra/adquisición que se obtiene a través de la tradicional venta de la fuerza de trabajo (Jornada de trabajo 8, 10, 12 o 14 horas por 6 días a la semana) es menor y hace incapaz la producción/consumo de placer, pues la gran cantidad de horas dedicadas a una actividad resultan infinitamente desproporcionadas a la cantidad de producción/consumo de placer que se es capaz de comprar/adquirir.

De ahí que el individuo opte por la búsqueda de actividades (formas aceleradas) que maximicen la obtención de dinero, pues así visto, el dinero no es la forma de garantizar la existencia, de superar el vacío existencial, sino el medio e  instrumento de realización de la producción/consumo de placer, pues al final, el dinero al ser sólo un vehículo (mercancía) pontecializador(a) que no logra resolver el conflicto existencial; sólo la compra/adquisición permanente de lo nuevo, se presenta como el proceso liberador que aparentemente puede superar el vacío existencial: y es aparente esta liberación porque el individuo nunca logra satisfacción plena, incluso ni con la muerte, pues al estar condicionado a vivir en el eterno presente, lo nuevo (el  futuro) es inalcanzable.

Ahora bien, las formas aceleradas de obtención de dinero, sólo pueden materializarse a través de las mismas actividades que materializan el proceso producción/consumo de placer, es decir, a través de actividades que producen la falsa existencia; las no reglamentadas y que se encuentran ausentas en la Ley, pues la ley, en este Estado (Burgués) Neoliberal, es la expresión del desarrollo de la vida social realmente existente, por eso las formas aceleradas para comprar/adquirir sólo pueden ligarse al crimen.

Tal afirmación no resulta absurda si advertimos la relación dicotómica que se establece entre ilicitud/ganancia, pues en ellas se hace evidente la crueldad de la Ley de la oferta y la demanda; a mayor demanda y menor oferta, la ganancia se incrementa, lo que se traduce en “prefiero ser rico en mi juventud y morir, a llegar a anciano sin haber disfrutado[3].

La criminalidad adquiere entonces, legitimad.

Es entonces cuando la violencia asociado al crimen adquiere legalidad, pues deja de ser el instrumento para proveer seguridad aparente; y se convierte en un instrumento de respeto, en una forma de vida; y es en este proceso en donde el Estado revela su verdadera identidad; pone de manifiesto el verdadero pacto social que en él se expresa, representa los intereses  de quienes poseen los medios económicos, las armas, el crimen y los cargos públicos, pues en estricto sentido, el diseño, instrumentación y normalización del Estado neoliberal y la globalización, se hace a través de la institucionalidad del Estado de Violencia Civilizadora, que el individuo materializa en una falta de credibilidad y crisis de seguridad.

En tal escenario el aumento y proliferación del crimen guardan relación directa con  la producción/consumo de placer, en la creación de individuos que sólo socializan en el mercado.

BIBLIOGRAFIA
Clastres, Pierre; Arqueología de la violencia: la Guerra en las sociedades primitivas, FCE, Argentina, 2004.
Echeverria, Bolivar; Valor de uso y utopía, Siglo XXI Editores, México, 2ª reimprsión, 2010
Engels, Federico, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Ed. Progreso, Moscú, 1966.
Hobbes, Thomas, Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, trad. de Manuel Sánchez Sarto-3ª ed. México, FCE, 2017.
Nietzche, Federich, Ecce Hommo, Alianza ed.,  España, 2011

Rorty, Richard; Filosofía y futuro, Barelona, Gedisa, 2002.
Vacas Mora, Victor, Estado de violencia, violencia de Estado. Reflexiones antropológicas en torno a la guerra, la violencia y el Estado, Revista Colegio de San Luis, vol. 5 no.10 San Luis Potosi jul/dic 2015.
Zizek, Slavoj, El sublime objeto de la ideología, 1ª ed., Buenos Aires. Trad. Isabel Vericat Núñez,  Siglo XXI Editores Argentina, 2003.

Artículos
Martinez Rangel, Rubi,  Ernesto Soto Reyes Garmendia, El Consenso de Washington: la instauración de las políticas neoliberales en América Latina, en Política y Cultura, núm. 37, 2012, pp. 35-64, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, Distrito Federal, México.
Fortanet, Joaquín; Entre liberalismo y filosofía, Entrevista Richard Rorty, en Astrolabio, Revista Internacional de Filosofía, España, número cero, año 5, 2005; Disponible en: http://www.ub.edu/astrolabio
Groebel, Jo; La violencia en los medios. Estudio global de la UNESCO, en  PROYECTO PRINCIPAL DE EDUCACION BOLETIN 49 Santiago, Chile, Agosto 1999en América Latina y el Caribe, publicaciones OREALC.
Perez García, Pablo, Una reflexión en torno a la historia de la criminalidad, Revista d'historia medieval, Nº 1, 1990 (Ejemplar dedicado a: Violència i marginació en la societat medieval), págs. 11-37
Vázques Sánchez, Jorge, Neoliberalismo y Estado Benefactor. El caso mexicano; en Aportes, Revista de la Facultad de economía, BUAP, año X, Número 30, Septiembre- Diciembre 2005.




[1] Veáse http://www.cinu.mx/onu/onu/ Analisis económico de la 1ª y 2ª guerra mundial y el nacimiento de la ONU
[2] Véase  Nietzche, Federich, Ecce Hommo, Alianza ed., 2011
[3] Entrevista al ENTREVISTAN A "EL PONCHIS" NIÑO SICARIO CPS véase https://www.youtube.com/watch?v=uBum7om5nAE ; niños sicario en Colombia, véase https://www.youtube.com/watch?v=66DGmlyPPUU

No hay comentarios:

Publicar un comentario

BLACK LIVES MATTERS (Las vidas de los negros importan)

“ Las vidas de los negros importan ” es quizá la consigna más socializada en las manifestaciones en repudio por el asesinato de George Flo...